Una candidatura unitaria al Ayuntamiento, condición necesaria pero no suficiente para el cambio.

España vive una situación de emergencia social, donde las desigualdades y la pobreza no paran de crecer, con un deterioro cada vez más profundo de las condiciones laborales que cada vez se parecen más a las de finales del siglo XIX, donde el trabajo estable es considerado por la sociedad un privilegio al alcance de pocos, donde los servicios básicos de educación, sanidad, cultura, etc. van sufriendo restricciones con los recortes. Esta situación está lejos de solucionarse. Ya están anunciados nuevos recortes en el año 2016, después de las elecciones, por supuesto, porque las cifras siguen sin encajarles.

En Burgos la situación descrita someramente se agrava con unos responsables municipales que  del PP que comparten la política de recortes y que están más preocupados de mantenerse en el poder y en su futuro personal. Para ello han destinando buena parte del dinero público al pago de favores presentes y futuros. Es la única explicación posible a obras como las de Gamonal y la Plaza de Toros, pero también de las privatizaciones (externalizaciones) de distintos servicios que presta el Ayuntamiento encareciendo los mismos sin que se mejore la calidad.

Esto hace necesario un cambio en profundidad, no una mera operación de maquillaje, que ponga al frente del Ayuntamiento a un equipo de gobierno que tenga como objetivo la búsqueda del bienestar de la ciudadanía, el eliminar las desigualdades, la creación de empleo en la ciudad, mejorar la calidad de los servicios. En definitiva, que ponga todos los recursos municipales para conseguir la mejora de la calidad de vida del conjunto de la ciudadanía.

Para llegar a este objetivo es condición necesaria que todos y todas los que apostamos por el cambio nos unamos en una candidatura de unidad popular en un proceso similar al que se ha emprendido en numerosas ciudades españolas y de esta forma optemos a vencer a los partidos que se limitarían a “cambiar algo para que nada cambie”. Esta es la apuesta de GANEMOS.

Pero la candidatura de unidad popular  es necesaria pero no suficiente para garantizar el  cambio. Es necesario, también, mantener la movilización social entendida como participación en las cuestiones públicas, con activismo en la calle cuando sea necesario, pero contestando cuando se pregunte, preguntando cuando exista cualquier duda y exigiendo ser respondido. No se trata de elegir a unos representantes y delegar en ellos todo a la espera de que pasen los cuatro años para volver a votar. Si lo hacemos así volveremos a equivocarnos.

Decía un dirigente político colombiano en una entrevista reciente que “el dinero público tiene que tener poca gente tocando y mucha gente mirando”. Nuestra obligación es mirar para los que “tocan”, nuestros representantes elegidos, cumplan con los programas aprobados entre todos y nos den explicaciones diariamente de lo que hacen. Este también es un objetivo de GANEMOS.

Carta abierta de ‘GANEMOS BURGOS’ a PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA

Carta abierta de ‘GANEMOS BURGOS’ a PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA:
“¡SÍ SE PUEDE! PERO HAY QUE QUERER”

En la actualidad, diversas formaciones políticas y plataformas: Podemos, Izquierda Unida, Ganemos y otros colectivos, al margen de los partidos mayoritarios, están participando hoy en el ámbito sociopolítico burgalés con la vista puesta en las próximas elecciones municipales. Podría desprenderse de esta situación que la confluencia y elaboración de una propuesta conjunta para impulsar una alternativa de gobernabilidad municipal se antoja harto difícil.

En primer lugar, convendría señalar como hizo Ada Colau, líder del movimiento Guanyem Barcelona, que la diversidad es un valor, nunca un problema. Ante el ataque sistemático a derechos que pensábamos irreversibles, la ciudadanía se ha organizado en distintas mareas: verde para defender la educación o el derecho a una vivienda digna, blanca para la sanidad, negra para el funcionariado, amarilla para la justicia y las energías limpias, naranja para los servicios sociales, violeta para la igualdad de género y los derechos sexuales y reproductivos, roja para el empleo… Las calles y avenidas de nuestras ciudades se han llenado de color en una acción coral, plural y diversa, que actúa sin embargo con una única partitura: defender lo que tratan de arrebatarnos.

Hemos (re)descubierto el poder de la movilización social, pero también el de la movilización política y electoral. Hay que recuperar las instituciones, secuestradas por los lobbies financieros y sus intermediarios útiles, para lo que nunca debieron dejar de ser: el gobierno del pueblo, la gestión de los intereses colectivos, la atención a sus necesidades y la resolución de sus problemas. Y hay que hacerlo desde una renovada concepción de la política, desde la ética, la participación, la transparencia y los valores que nos unen como sociedad.

La nueva política requiere diálogo, generosidad y compromiso, para hacer de la diversidad nuestra mayor fortaleza. En este nuevo tiempo, el empoderamiento de la ciudadanía implica cambios sustanciales en la configuración de los partidos políticos. Las opciones partidarias hasta ahora mayoritarias ya no recogen en sus actuales modelos ni son capaces de proyectar institucionalmente toda esta pluralidad, esta explosión de ideas, emociones y color. Se han convertido en organizaciones grises que acaban adaptándose tarde o temprano a los requerimientos del entramado burocrático.
Por eso, sólo una plataforma sociopolítica que sea capaz de reproducir y organizar de alguna manera toda esta diversidad, de aprovechar toda nuestra inteligencia colectiva, puede conformar una alternativa diferente de gobierno ciudadano. Y esto implica tres procedimientos básicos: el primero, un Programa de gobierno elaborado colectivamente; el segundo, una Candidatura abierta decidida con la más amplia participación posible; y el tercero, una retroalimentación y dación de cuentas permanente entre representantes y representados.

‘Podemos’ ha decidido por una amplísima mayoría apoyar e integrarse en las candidaturas ciudadanas como las que representa el movimiento Ganemos. Es, sin duda, un acierto político y estratégico. Sería un error impulsar una candidatura distinta allí donde ya existe una propuesta de estas características. Izquierda Unida es conocedora y está invitada a formar parte del movimiento ‘Ganemos Burgos’ desde incluso antes de iniciar su andadura. Numerosas personas avaladas por su compromiso y activismo social están tratando de hacer posible este nuevo espacio que nace sin apriorismos ni condiciones. Lo que algunos llaman indefinición no es más que flexibilidad. Si en este espacio alguien no se encuentra con comodidad, busquemos otro entre todas y todos. Hagamos como las mareas ciudadanas, construyamos colectivamente, desde nuestra especificidad, un futuro común. Nos lo demanda la ciudadanía. Empieza a ser una tarea urgente.