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¿Por qué ganar Burgos?

(El presente borrador de principios y compromisos se encuentra en fase de recepción de nuevas propuestas. Puedes registrarte y añadir tu comentario)

¿Por qué queremos ganar Burgos?

Principios y compromisos para iniciar un camino

Quienes vivimos en Burgos queremos a nuestra ciudad: su historia, patrimonio cultural y tradiciones, su diversidad, su espíritu acogedor y abierto, su vitalidad y su carácter emprendedor.

Sin embargo, Burgos pocas veces ha contado con instituciones a la altura de su ciudadanía. Se ha ido tejiendo desde ellas una red de complicidades con los intereses privados que han desplazado de la acción de gobierno las necesidades reales de la gente.

Por eso, en los últimos años y con los graves efectos de la crisis entre su población, se ha acentuado el carácter reivindicativo de sus gentes. El crecimiento de las desigualdades y la precariedad, la vulneración de derechos conquistados con esfuerzo durante tanto tiempo, la puesta a la venta impúdica de lo que es de todas y todos, la falta de un proyecto colectivo, ilusionante y participativo en busca del Bien Común.

Ha llegado la hora de la gente, de recuperar lo que nos pertenece, de comprometernos para reorientar nuestra ciudad.

Para hacerlo bien necesitamos iniciar un proceso que implique a muchas personas y colectivos, que nos permita trabajar a partir de objetivos concretos. No se trata de elegir entre diferentes alternativas, se trata de construir colectivamente nuestro futuro. Las propuestas para transformar la ciudad y sus instituciones tienen que ser elaboradas de manera colectiva. A partir de las iniciativas y las experiencias ya existentes, con las mejores voces de los movimientos sociales, vecinales, sindicales; con técnicos, trabajadores y profesionales, mujeres y hombres, de diferentes sectores; con la contribución – en definitiva- de la ciudadanía.

En todo caso, tenemos claros algunos de los principios y compromisos básicos que deberían caracterizar este proyecto:

  1. Ganar para garantizar derechos básicos y una vida digna a todas las personas.

Un número creciente de habitantes no pueden atender sus necesidades más básicas. Desde el ayuntamiento eso no es permisible. Se tienen que emplear todas sus competencias y recursos para garantizar los derechos más elementales: alimentación, vivienda, asistencia sociosanitaria, educación, energía y agua.

El Ayuntamiento debe promover una red de bienestar de proximidad, con políticas que actúen contra la exclusión social, atiendan a las personas más vulnerables y promuevan la autonomía personal.

Hay que articular un modelo integral de movilidad, totalmente accesible, no contaminante, eficiente y sostenible.

Queremos una ciudad en la que todo el mundo, desde los niños a la gente mayor, disfrute los espacios públicos y barrios acogedores, seguros, inclusivos y llenos de vida.

Queremos una ciudad con perspectiva de género, que no discrimine por razón de raza, sexo, religión, orientación o estatus socioeconómico.

Aspiramos a una ciudad que promueva los valores de convivencia, justicia, cooperación, paz y solidaridad entre sus habitantes y con el resto de los pueblos.

  1. Ganar para impulsar una economía social y ambientalmente justa

Garantizar derechos requiere una economía y hacienda municipal al servicio de la colectividad. Las políticas públicas no son para beneficiar a los lobbies privados.

Esta deriva maltrata el territorio y genera una economía fuertemente especulativa. Vamos a revertir esta situación y promover una economía social y sostenible, al servicio de las generaciones presentes y futuras. Hay que fortalecer una economía diferente, en sectores sostenibles y emergentes, con otra forma de trabajar, de producir, de consumir, de distribuir y de vivir en comunidad.

La fiscalidad municipal tiene que ser progresiva y orientada social y ecológicamente.

Hay que promover las energías renovables, grabar el consumo y la generación de residuos de forma creciente, luchar contra la especulación del suelo y la vivienda.

Una economía social y ambientalmente justa es una oportunidad de desarrollo, no un obstáculo.

La rehabilitación de viviendas y espacios públicos; la construcción con eficiencia energética; la agricultura urbana y la gestión de los espacios verdes; los servicios de cuidados, atención y apoyo a la dependencia, a la gente mayor y a la infancia; el fomento de actividades culturales, el turismo sostenible, la investigación en nuevas tecnologías y sectores ecológicamente sustentables son una fuente de ocupación digna y de vida saludable.

Queremos una ciudad que gestione su patrimonio y su planeamiento urbano al servicio de la colectividad.

Hay que incorporar criterios sociales, ambientales y de calidad y reforzar la objetividad y publicidad en la contratación pública.

Queremos reforzar el carácter público de los servicios municipales, mejorar su calidad y blindar su futuro.

Hay que cuidar el comercio de proximidad, impulsar el emprendimiento social y reforzar el tejido cooperativo como elemento de identidad de nuestra ciudad y como forma de generar empleos sostenibles.

  1. Ganar para democratizar las instituciones y decidir colectivamente la ciudad que queremos

Las instituciones tienen que responder a la voluntad de la población y no a intereses de grandes poderes económicos o gobernantes encerrados en sí mismos o en su partido político de turno.

La gente es capaz de decidir por sí misma las grandes líneas de actuación públicas. Sobre lo que esté a su alcance debe tener la oportunidad de participar, y también a través de representantes debidamente fiscalizados lo que no se puede decidir de manera directa.

El control eficaz de las instituciones exige información transparente y accesible y mecanismos de lucha contra la corrupción.

La información pública tiene que ser de dominio público, con un acceso sencillo. La ciudadanía debe poder participar en el control de los presupuestos y de la deuda municipal.

La ciudadanía tiene derecho a decidir todo aquello que le afecta de manera relevante.

Hay que articular y poner en funcionamiento definitivamente una verdadera participación ciudadana.

Las decisiones que tengan un impacto sustancial e irreversible en el presupuesto, como las grandes reformas urbanísticas o macro-proyectos, tienen que ser refrendados por la ciudadanía.

Democratizar la ciudad también es reconocer y promover las iniciativas locales y las redes de autogestión de servicios y bienes comunes. Desde ateneos y centros sociales a cooperativas de consumo, huertos comunitarios, bancos de tiempo, espacios de asistencia y cuidado, etc… Dotarlas de espacios, recursos y apoyo técnico, respetando su autonomía y evitando su instrumentalización.

  1. Ganar para promover un compromiso ético con la ciudadanía

Para rescatar la ciudad de las élites y los poderes que la tienen secuestrada no basta con proponer nuevas políticas públicas. Hace falta un cambio sustancial en la manera de hacer política.

En una democracia digna de ese nombre, toda ciudadana o ciudadano tiene que poder asumir tareas de gestión pública o de representación política. El ámbito municipal, por su proximidad, es idóneo para poner en práctica este ideal.

Un vínculo más estrecho entre ciudadanía y representantes empieza por someterse a criterios de designación, transparencia y control públicos.

Queremos proponer representantes sin la intermediación de partidos políticos, de forma autoorganizada, y que asuman un compromiso ético vinculante. Este contrato entre la ciudadanía y los representantes debe servir para acercar la política a la gente y recuperar su sentido más noble.

Hay que establecer criterios razonables respecto a su remuneración, régimen de incompatibilidades, transparencia pública y limitación de mandatos. Los representantes de la soberanía popular tienen que recibir una retribución económica adecuada a su trabajo y a su responsabilidad, pero no disfrutar de privilegios injustificados. Sus ingresos, intereses y patrimonio deben ser de acceso público.

Tienen que rendir cuentas ante la ciudadanía y asegurar la transparencia de su gestión pública.

2 pensamientos sobre “¿Por qué ganar Burgos?”

  1. Buenos tardes, lo primero agradeceros este enorme esfuerzo de organización-los comienzos siempre son difíciles- aunque en cierto modo estoy de acuerdo con los comentarios de Jarales, subdividir a la ciudadanía en varias propuestas electorales distintas resta poder a la masa total y sobre todo credibilidad para la percepción colectiva de aquella ciudadanía que aún no está movilizada u organizada en torno a ninguna agrupación en concreto. Por lo demás, creo que Burgos tiene las dimensiones perfectas para implementar medidas de democracia directa como son los presupuestos participativos- que ya se empiezan a utilizar en ciudades como Leganés de dimensiones similares- o toda una serie de mecanismos de consulta pública ayudados por una buena infraestructura de redes y servicios informáticos.

    Creo también que los animales y un trato respetuoso y responsable con ellos es fundamental para un gobierno que desea autodenominarse como ecologista, así como la protección y en empoderamiento de artesanos y productos locales; controlando e identificando aquellos cuya procedencia saludable sea dudosa e impulsando desde el gobierno local el cultivo de variedades autóctonas y la conservación de sus semillas y visibilizando a su vez el trabajo de los agricultores, esa gran fuerza oculta de trabajo; en cualquier caso, se trata de un bien público que habrá de alimentarnos en el futuro y que son el próximo objetivo de la gran especulación. La salud es uno de los atributos más rentables de la ciudadanía cuyos gobernantes deberían cuidar y nutrir si queremos empezar a invertir el dinero de todos en otras cosas.

    Un saludo y suerte!!

  2. Se me olvidaba! Burgos es una ciudad de artistas, de artistas ocultos en todos los rincones; de la música, la danza, la escritura, la escultura, la cocina, la moda, el cine, el graffiti y el deporte. Además de otros tipos que desconozco o he olvidado. Se trata de un patrimonio de incalculable valor que permanece en el limbo todavía. La cultura es riqueza, sepamos verla y valorarla como se merece!

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